Él tal vez no lo sepa

Él tal vez no lo sepa, pero es mi primer recuerdo, él y los desayunos a media luz antes de la guardería.

Él no lo sabe pero le he perdonado los errores que solo yo consideré como tal y los que él señaló también.

Él me regaló mi primer cuaderno cuando todavía no sabía coger un lápizmy los seres más maravillosos como hermanos.

Él me enseña de la vida con sus historias, sus risas, sus abrazos y su vida misma.

Gracias a su amor y sus destrezas culinarias, mi palabra favorita es “desayuno”.

La vida nos ha quitado mucho a ambos, nos ha apartado en ocasiones, pero nunca nadie podrá negar que su amor de padre es infinito, nunca nadie podrá decir que es uno de los mejores.

Mi papá siempre será la sonrisa iluminadora, las anécdotas fascinantes, los desayunos deliciosos y sus manos calienticas. Lo amo y le doy gracias a la vida por haber nacido en su familia.

Y le doy gracia a él por enseñarme con amor, mostrarme el camino y apoyarme en mis decisiones.

Él tal vez no lo sepa, pero lo amo con todas las fuerzas de mi corazón, él tal vez no lo sepa pero su sonrisa me alegra el día, él tal vez no lo sepa pero saber que existe me llena de alegría y gratitud con la vida.papa

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Pintaría cielos

Si supiera pintar, pintaría cielos.

Porque nunca habrá una palabra tan infinita y profunda que pueda mostrar el azul intenso del comienzo de una noche en luna nueva.

Ni los lentes de la cámara lograrán captar la escala de rosados, magenta, violeta y azul que despliega un atardecer de agosto.

Los pintaría, no para que otros vean la belleza y magnitud, sino para no olvidarlos nunca, tal como los vi, tal como los viví.

Porque el cielo, ese despejado de azul tranquilo, el plácido de blancas e inmaculadas nubes, el naranja con destellos amarillos en el horizonte, esos, todos, se han convertido en la mejor manera de recordarte, de honrarte.

Donde sea que estés, se que los ves y los vives como nuestra cita diaria, porque así como el tiempo, el cielo siempre está ahí. Me recuerda tu vida, los sueños que te llevaste con ella y la necesidad de vivir más cielos para sentirte cera.

Nuestros cielosPintaría cielos para ti y para mí.
Esta vida y las que sigan.

Nos quieres bien

Donde estés, Estás.

Estás bien, con un cigarrillo y un café

Nos ves llorar, y ya no entiendes.

Nos quieres bien, sabes que ya no hay vuelta atrás

Sabes que saldremos bien, aunque parezca una montaña rusa

Un café que ya no tomamos. Un abrazo que ya no sentimos, un abrazo con el que el cerebro nos engaña durante las noches.

Nos visitas, nos miras. Lo sueño, lo creo.

Nos quieres bien, lo sé, pero a veces es inevitable.

Es inevitable el dolor de tu ausencia, es inevitable preguntarnos “y si…”

Nos quieres bien, como siempre nos quisiste con todo tu corazón.

Y aunque es difícil y a veces no queremos, no tenemos opción. Nos quieres bien y tendremos que aprender a estar bien en tu ausencia.

Tendremos que aprender a valorar lo bueno de la vida aunque tú no puedas vivirla.

Nos quieres bien, y la vida llega y continúa, y las lagrimas silenciosas serán nuestra compañía cuando más felices nos sintamos.

Estaremos bien, nos quieres bien, te queremos bien.

Darse cuenta

Cuando se dio cuenta y quiso recuperar el tiempo perdido, ya era tarde. Tantos años y no se había dado cuenta, tantos años de amistad y de amor, si de amor, de un amor distinto, tan distinto que no lo había identificado como tal.

Un amor que se disfrazó de capricho, de amistad, de tabú.

Ahora cuando él por fin se dio cuenta que nada era lo que parecía, ya era tarde. Ella hacía rato había perdido las esperanzas, ella se había resignado a la idea de que lo de ellos no trascendería. Ahora cuando él era su mejor amigo, ahora ya era tarde para ambos.

Él acababa de percatarse, que las esperanzas se habían esfumado, su amor ya no sería, y ella, bueno ella se dio cuenta que él no era su mejor amigo.